Atlas del Fin del mundo

Una querida amiga me mandó esta liga a un proyecto maravilloso  que les recomiendo se tomen el tiempo de explorar. Se trata de un trabajo realizado por el Departamento de Arquitectura de Paisaje de la Universidad de Pensilvania (UPenn) Richard Weller, Claire Hoch y Chieh Huang. Donde nos muestran el “Atlas del fin del mundo” (ojo no se alarmen no se refiere a terremotos ni cataclismos, sino a que es un análisis  del estado del uso de la tierra y la urbanización en las bio-regiones más amenazadas de la Tierra. Los autores miden la cantidad de áreas protegidas a través de 36 zonas de peligro de biodiversidad en comparación con los objetivos de las Naciones Unidas para el 2020; e identifican hacia dónde se desarrollará el futuro crecimiento urbano en estos territorios y cómo impactará a las especies amenazadas.

La sección de MAPAS MUNDI muestra 44 mapas temáticos relacionados con el tema general de la biodiversidad global en la época del antropoceno

De hecho esta sección toca un punto muy importante en términos de representación espacial que parte de la reflexión en el debate de la proyección cartográfica, el cuál puede parecer anticuado ya que el retratar un mundo dinámico en una imagen bidimensional estática es en sí un concepto antes preocupaba más a los creadores de los mapas. Sin embargo, hay que observar que cada mapa que se genera hoy, está desfasado desde el mismo momento de su creación, y a medida que avanzamos en una era de nuevas tecnologías como:

  1. los sistemas de posicionamiento global (GPS)
  2. la teledetección a partir de sensores remotos
  3. la visualización en tiempo real
  4. la creciente capacidad para transmitir datos a computadoras personales de manera económica

El viejo problema de la distorsión de los mapas bidimensionales se vuelve relativo y a lo que debemos prestar atención es que el futuro de la cartografía – lo que los autores llaman cartografía ecológica – no radica en imágenes bidimensionales estáticas sino en el flujo temporal de la visualización como tal y el poder transmitirlos en medios web, que es el objetivo final que quieren alacanzar a travez de la plataforma al rastrear la evolución de estas zonas activas de todas las 867 ecoregiones del planeta en tiempo real.

Otra sección que vale la pena revisar, es la de DATASCAPES que muestra 11 visualizaciones diseñadas para entender cantidades que de otro modo son difíciles de comprender, como en el caso de las emisiones de carbono, el crecimiento urbano, la producción de alimentos. Me encantaría pensar algo así, pero con datos de America Latina.

La sección de FACTS and DATA  explica los dos índices de rendimiento utilizados por los autores: el primero ofrece el ranking estadístico de las 142 naciones que presiden estas zonas activas biológicas del mundo. Este índice ubica a estas naciones en función de: niveles de corrupción, desempeño ambiental, estado de planificación de la biodiversidad y su biocapacidad nacional en relación con la huella ecológica. El segundo ofrece un rápida estadística del rendimiento de cada zona en cuanto al alcance de los objetivos de la ONU y el número de ciudades de cada zona que de acuerdo a su análisis,  están en peligro de impactar la biodiversidad.

México aparece en el lugar #41 de corrupción con un 95 de 168, junto con Armenia y Filipinas y un índice ambiental de desempeño de 67/180, con un plan de biodiversidad nacional del año 2000 y evidencia de uso espacial de dicho plan. Con una Biodiversidad de 1.3 y huella ecológica de 2.9, ocupando 3 zonas activas y la de Mesoamérica abarca 31/31 ciudades.

world-map-seismic_winkel3-01

Earthquakes (magnitude)

< 5.0 >>>>> 9.0
  Volcanoes 1,540 from the
Holocene Period (past 10,000 years)

Age of the Ocean’s Lithosphere
0 >>>>>> 280 million years
  Zonas activas

Termino con este mapa del sistema terrestre determinado por la litosfera de las 7 grandes placas tectónicas que tienen un promedio de 100 kilómetros de espesor y que continuamente están empujando hacia arriba las cadenas montañosas y envuelven los suelos del océano en lava. A lo largo de miles de millones de años, conforme  la tierra se enfría lentamente, estas fuerzas han formado la topografía terrestre y la batimetría marina, que moldea el clima, la distribución de las especies y finalmente la cultura humana de nuestro planeta.

Finalmente esta investigación tiene tres grandes hallazgos: el primero es que la mayoría de las ecorregiones de las zonas activas están muy por debajo de los objetivos de las ONU para 2020 en materia de tierras protegidas; el segundo, se proyecta que casi todas las ciudades de las zonas activas seguirá extendiéndose de manera no reglamentada hacia los hábitats más valiosos del mundo; y por último, sólo un pequeño número de las 196 naciones que son parte en el CDB aparentan una escala apropiada de planificación del uso de la tierra que ayudaría a conciliar los valores internacionales imperativos en la conservación con la economía local.

Richard J. Weller, “Atlas for the End?” in Richard J. Weller, Claire Hoch, and Chieh Huang, Atlas for the End of the World (2017), http://atlas-for-the-end-of-the-world.com.

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Del dato, al sistema

Les comparto este magnifico post de Jer Thorp, quien habla de tomar un enfoque sistémico para el diseño de visualización de datos, que no sólo permite resolver los problemas de manera más eficiente, sino nos ayuda a reflexionar sobre como los datos afectan  nuestra vida cotidiana.

In the fall of 2009, I wrote a pair of algorithms to place nearly 3,000 names on the 9/11 memorial in Manhattan. The crux of the problem was to design a layout for the names that allowed for what the memorial designers called ‘meaningful adjacencies’. These were requests made by next-of-kin for their family members to appear on the memorial next to — or as close as possible to — other victims. Siblings, mothers and daughters, business partners, co-workers, these connections represented deep affinities in the real world. There were nearly 1,400 of these adjacencies that a layout of the names would ideally honour.

In December of that year, I flew to New York to meet with some of the project’s stakeholders and to present the results of the algorithms that I’d developed. I came into the meeting disheveled and nervous. Disheveled because I’d flown into La Guardia that morning, having spent much of the plane ride revising and re-revising my presentation. Nervous because I had found out the day before that another team had also been working on the layout problem; a group of financial analysts (‘quants’) who almost certainly all had at least one PhD.

It must’ve been a strange sight. A small army of besuited financial professionals, across the table from a long-haired artist from Canada with an old, broken laptop. The quants went first: they’d run permutation after permutation on their server clusters, and they were confident they’d found the optimal solution for the adjacencies: a maximum about 93 percent of them could be satisfied. They’d asked to speak first because they wanted to ‘save us all some time’, since they knew, mathematically, that they had found the most highly optimized solution.

It was a persuasive argument. I let them finish, then I turned my laptop around on the table to show them a layout that I’d generated about a week before — one that was 99.99% solved.

The lesson here is not ‘don’t get a math PhD’. Nor is it (specifically) ‘hire a long-haired data artist from Canada’. The lesson is to not look just at the data, but at the entire system that the data is a part of. Taking a systems approach to data thinking allows you not only to solve problems more efficiently, but to more deeply understand (and critique) the data machinery that ubiquitously affects our day-to-day lives.

An over-simplified and dangerously reductive diagram of a data system might look like this:

Collection → Computation → Representation

Whenever you look at data — as a spreadsheet or database view or a visualization, you are looking at an artifact of such a system. What this diagram doesn’t capture is the immense branching of choice that happens at each step along the way. As you make each decision — to omit a row of data, or to implement a particular database structure or to use a specific colour palette you are treading down a path through this wild, tall grass of possibility. It will be tempting to look back and see your trail as the only one that you could have taken, but in reality a slightly divergent you who’d made slightly divergent choices might have ended up somewhere altogether different. To think in data systems is to consider all three of these stages at once, but for now let’s look at them one at a time.

Collection

Any path through a data system starts with collection. As data are artifacts of measurement, they are beholden to the processes by which we measure. This means that by the time you look at your .CSV or your .JSON feed or your Excel graph, it has already been molded by the methodologies, constraints, and omissions of the act of collection and recording.

The most obvious thing that can go wrong at the start of a data system is error, which is rife in data collection. Consider the medical field: A 2012 study of a set of prestigious East Coast hospitals found that only 3% of clocks in hospital devices were set correctly, meaning that any data carrying a timestamp was fundamentally incorrect. In 2013, researchers in India analyzed results from the humbly analogue blood pressure cuff in hospitals and clinics and found the devices carried calibration errors in the range of 10% across the board.

These kinds of measurement errors are pervasive, inside of hospitals and out. Errors may be unintended, the results of mis-calibrated sensors, poorly worded surveys, or uncounted ballots. They can also be deliberate, stemming from purposeful omissions or applications of heavy-handed filters or conveniently beneficial calibrations.

Going further back from how the data is collected, you should also ask why — or why not. Artist and data researcher Mimi Ohuoha, whose practice focuses on missing data, tells us that the very decision of what to collect or what not to collect is political. “For every dataset where there’s an impetus for someone not to collect”, she writes, “there’s a group of people who would benefit from its presence”. Onuoha neatly distilled the importance of understanding collection to the understanding of a data system as a whole in her recent talk at the Eyeo Festival in Minneapolis: “If you haven’t considered the collection process”, she stated neatly, “you haven’t considered the data.”

Computation

After collection, data is almost certainly bound to be computed upon. It may be rounded up or down, truncated, filtered, scaled or edited. Very often it’ll be fed into some kind of algorithmic machinery, meant to classify it into meaningful categories, to detect a pattern, or to predict what future data points from the same system might look like. We’ve seen over the last few years that these algorithms can carry tremendous bias and wield alarming amounts of power. But this isn’t another essay about algorithmic bias. There are many other aspects of computation that should considered when taking the measure of a data system.

In Jacob Harris’s 2015 essay Consider the Boolean, he writes about how seemingly inconsequential coding decisions can have extraordinarily impact on the stories our data might ultimately tell. Harris proposes that the harsh true-false logic of computation and the ‘ideal views’ of data that we endeavour to create with code are often insufficient to represent the ‘murky reality the data is trying to describe’. Importantly, he underlines the fact that while computational bias can come from big decisions, it can also come from small ones. While we urgently need to be critical of the way we our author machine learning systems, we also need to pay attention to the impact of procedural minutiae — like wether we’re storing a data point as a boolean or a string.

Representation

As you’ve seen, the processes of collection and computation are rampant with decision points, each of which can greatly increase or greatly limit the ways in which our data systems function. When we reach the representation stage, and begin to decide how our data might tell its story to humans, possibility space goes critical. Each time you pick a chart type or colour palette or a line weight or an axis label, you’re trimming the possibility space of communication. Even before that, the choice of a medium for representation has already had a predestinatory effect. A web page, a gatefold print, a bronze parapet — each of these media is embedded with its own special opportunities, and its own unavoidable constraints.

Whatever the medium, many of the points that Mimi Onuoha makes about collection can be mapped directly to visualization: questions about what is shown in a visualization and how it is shown must be paired with questions about what isn’t shown and why someone has chosen not to show it. In a quest to avoid the daunting spectre of bias, data visualization practitioners often style themselves as apolitical. However, the very process of visualization is necessarily a political one; as I’ve said for years to my students at NYU, the true medium of data visualization is not color or shape; it’s the decision.

By being mindful of the decisions we’re making when we’re authoring visualizations we can make better work; by seeing these decisions in work made by others we can be more usefully critical of the data media that we consume.

Apoyo “en concreto” al talento de estudiantes mexicanos

Hoy les quiero compartir una de las reflexiones que más me han marcado en la experiencia de mi estancia de investigación en España, tiene que ver con los comentarios de varios colegas y conocidos que me hicieron respecto a que los mexicanos, trabajamos mucho. No paramos!,  tenemos mucha energía.
No se cuál sea la causa de esta razón, y aunque el tema da para una entrada en este blog, Hoy me gustaría que nos ayudaran impulsando esta “energía” que se materializa en un proyecto de emprendimiento e innovación realizado por 6 estudiantes mexicanos: Emilio Uriarte (UAM-A), Francisco Grande (UAM-A), Isaac Mirón (UAM-L), Carlos Fernández (QU), Adrian Noriega (UDG), y mi querida alumna, Diana Yaerni Valencia de la UAM Cuajimalpa (UAM-C).

equipo UAM

El equipo multidisciplinario, se formó a partir de una estancia en la Universidad de Boston, MA y fue seleccionado como finalistas en el programa de TrepCamp, un simulador de negocios.

El nombre del proyecto es Trax Innovation y su idea trata de  innovar  en la industria del cemento, (no tengo que recordarles que la industria del cemento es muy importante para México). Lo que buscan los chicos de Trax es hacer más eficientes los procesos del cemento, enfocándose en la etapa de la extracción y trituración para aumentar la productividad hasta un 30% y evitar hasta 2 toneladas de emisiones de CO2 a la atmósfera por hora.

Es esta 2a etapa de TrepCamp el equipo está compitiendo internacionalmente con otros 35 proyectos, que representan a diversas universidades y países y necesitan obtener la mayor cantidad de votos. Así que los invito a votar en esta liga por el proyecto antes del 31 de agosto.  Les adjunto una instrucción de como hacerlo:

COMO VOTAR

EJEMPLO

Les adjunto también el video que explica el proyecto: https://premium.easypromosapp.com/voteme/812866/627650782

Bueno un saludo y cuento con su apoyo.
Nora Morales

Sobre cómo es que las plantas nos domesticaron

Ayer fuimos a El Jardín Botánico de Kew en Londres con mi hermana y los sobrinos, el paseo fue maravilloso ya que a pesar de amenazar con lluvia, el cielo se abrió justo cuando llegamos al invernadero principal. No dejé de maravillarme por las plantas, flores y árboles que hay de todos lados alrededor del mundo.

La visita me hizo evidente la pasión que el hombre -como especie– siempre ha tenido por la naturaleza, me hizo pensar en la reflexión que Noah Harari hace en su libro de Sapient:

Las plantas en realidad son las que han domesticado a la especie humana

Harari se refiere al trabajo y dedicación que implica mantenerlas, cuidarlas y obtener de ellas recursos necesarios para la existencia. Que en un principio no parecía ser la opción mas conveniente pero con el tiempo implicó un cambio del nomadismo al sedentarismo y permitió que se formarán los primeros asentamientos humanos.
Me llama la atención, como esta fascinación por admirar la belleza del mundo natural, fue también un motivo para dedicarles mucho tiempo y esfuerzo a la creación de invernaderos y jardines espectaculares, cuyo único propósito era el de ser admirados.
Sabemos que los jardines existen en muchas culturas, desde los británicos, franceses , árabes, andaluces, hasta Japón y a todos ellos se deben a esta fascinación por las plantas y animales.

Este acercamiento a la naturaleza fue lo que permitió al hombre observar y aprender de ella, y al abastecerse de sus recursos, asegurar la supervivencia de la especie a costa de unos cuantos. Pensemos en la madera, las plantas medicinales, la agricultura misma, o el ejemplo que les pongo a continuación de esta planta, -que se refiere mas al saber científico- y me pregunto como al ver la forma de esta planta, alguien como un Fibonacci pudo relacionarla con la proporción matemática.

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La proporción de Fibonacci en una planta del conservatorio Principle de Gales,

Los jardines ha inspirado también a cientos de pintores y artistas , por ejemplo los impresionistas estudiaban la luz a partir de observar cómo cambiaba el color de las flores en distintos momentos del día, y que mejor hacerlo desde los cómodos invernaderos.

 

O cómo los asiaticos han construido toda una cultura de remedios e infusiones para la memoria y el bienestar, alrededor del árbol del gynko.

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O como es que la estructura del panal de las abejas, inspira a los arquitectos para hacer edificaciones como The Hive, o descubrir como se percibe el paisaje desde la copa de los árboles.

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En fin, todo esto fue lo que pensé mientras paseamos por este maravilloso lugar de contemplación y entretenimiento tanto para adultos como para menores. Ojalá nunca se nos olvide nunca, como es que las plantas lograron domesticarnos e hicieron que los seres humanos les construyéramos estos lugares tan maravillosos. Ojalá que podamos seguir valorándolos y manteniéndolos, pero sobretodo hacerlos cada vez más accesibles para todos, y ojalá contaremos con la voluntad de las personas para conservarlos, respetarlos y admirarlos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Terra incognita, jugando con la escala

Una terra incognita o terra ignota (del latín que significa “tierra desconocida”) es un Territorio que aún no ha sido explorado por el hombre.

Usualmente es aceptado que la tarea de la cartografía científica, es representar lo mas fiel posible los arreglos espaciales de un fenómeno sobre la superficie terrestre. (Kitchin, et al. 2011). Esta misión artística, tiene como propósito principal capturar imágenes de elementos espaciales y sus relaciones con diversas superficies materiales, priorizando un enfoque más holgado del concepto escala, develando así territorios muchas veces alejados del conocimiento humano. #terra_incognita

Títulos por orden de aparición (izquierda a derecha, arriba abajo) “La isla del chicle”, “Cartografías Meridionales”, “Amarillo Tacubaya” “Jungla septentrional”, por @norismo; “Continentes al borde de mi taza” por alexgriggunt; “Archipielagos de sombras”, “Grietas Sudacas”, “Humedales Continentales”, “Topografía en turquesa”, “Isla colibrí”, “La isla de Chicle”, “Distrito Naranja-carmín” por @norismo, “Glaciares del Polo” de Mima; “El país del Norte empanizado”, “Península del corazón roto”, “Punta Unicel”, “Pangea de galletas”, “llanuras meridionales”, “Territorio Microbus Ruta 87”, por @norismo; “Planos Nórdicos por digihijo; “Tierra de Fuego” y “Tumbra lumionosa en la región de La regadera” por @norismo.

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Las islas de intrusiones ígneas

Si deseas colaborar en la búsqueda de territorios incognitos sólo usa el hashtag de #terra_incognita en instagram o twitter.

Version 2
“Bahía de la Paloma, que desemboca en el Mar de Cortegana”

Imágenes tomadas entre noviembre del 2016 a la fecha.

Referencias

Kitchin, R., Perkins, C., & Dodge, M. (2011). Thinking about maps. In Rethinking maps: new frontiers in cartographic theory (pp. 1–25). New York, N.Y.: Routledge, Taylor and Francis Group.

Mapeando La República de las cartas

Hace mucho que no publico en el blog, pues me encuentro haciendo una estancia de investigación doctoral que tiene que ver con el estudio de los mapas y su agencia.  Me encuentro que casi siempre que necesito poner orden a mis pensamientos recurro a los gráficos informativos que me ayudan a entender. Es decir que una simple lista de palabras, un arreglo de conceptos en una hoja de papel, o algo mas sofisticado como un guión ilustrado, finalmente son maneras de hacer visible la información y eso me ayuda a pensar.

Para estudiar al mapa como una representación esquemática de un territorio, me centro en entender su evolución histórica y sobretodo el cómo se han utilizado y producido estos artefactos informativos y su influencia en sociedad y el imaginario cultural.
Por lo que hace algunos meses,  me topé con este proyecto de mapas interactivos que Dan Edelstein y su equipo de la Universidad de Stanford realizaron en 2010 dentro del marco de la iniciativa “Electronic Enlightenment Project” tomando la base de datos de la Universidad de Oxford y llamaron El Mapeo de La República de las cartas” 

Lo que destaco de este proyecto que a continuación explicaré, es la elaboración de cartografía temática que involucra a los mapas cuyo propósito general va más allá de la referencia de una locación particular a explorar la posibilidad de expresar los atributos espaciales de datos sociales y científicos. Digamos que los mapas temáticos tienen como objetivo es la representación gráfica de fenómenos espaciales y sus relaciones en todo lo que afecta al espacio geográfico, así como su transformación en símbolos. Por ejemplo hablamos de mapas del clima, de la población, la temperatura que pueden ser fenómenos difíciles de visualizar e imaginar.

Diseñar una visualización de esta índole es una tarea compleja ya que requiere que la persona quien interpreta el dato, sea capaz de entender como se distribuye un fenómeno particular en el espacio o tiempo y e identificar las características estructurales de esa distribución.

Los autores de La República de las cartas  han hecho un excelente trabajo explicando como analizar visualizaciones de este tipo utilizando el caso de Voltaire.

El objetivo de este caso, los autores comunican sus hallazgos que pretenden caracterizar la correspondencia epistolar de Voltaire en el marco de la red que los principales autores mantuvieron durante el movimiento de La Ilustración.

Comenzaron por hacerse algunas preguntas:

  1. ¿Cuál es la distribución cartográfica de las cartas de Voltaire?

  2. La correspondencia que los autores mantuvieron en ese entonces ¿Tenderían a ser más cosmopolitas o más nacionales?  Los estudios preliminares sugieren que la red era más nacional
  3. En el caso de ser mas nacionales ¿cuánto tiempo le tomaría a esa red transformarse en una red verdaderamente global?. Probablemente un imperio.

  4. ¿Cuál es el papel de la correspondencia regional de Voltaire en la base de datos? Bastante amplio.

  5. ¿Cuáles son los puntos álgidos dentro de esta República? Para Voltaire, Inglaterra.

También querían descubrir el “maquillaje social” de la época y se hacían otro tipo de preguntas, como:

  1. ¿A quienes les escribía más y quiénes le contestaban?.
  2. ¿A quien daba preferencia? y ¿Cuáles eran sus camps de ocupación o rango social? ¿Como era el contexto de esa época?

En este proyecto se demuestra que los datos que muestran los mapas pueden interpretarse de manera cualitativa, – es decir describen ciertas características de la situación de un grupo de datos nominales que después el lector puede relacionar con datos de cantidad o información cuantitativa y descubrir hallazgos de gran valor.  Pero lo que más me atrae es que para dar una explicación los autores utilizan otros recursos infográficos además del mapa.

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Figura 1.0 Captura de pantalal de la Infografía de la correspondencia de Volatire entre 1755 y 1770
Sólo se muestran las cartas que tienen la información del lugar completa. Datos cortesía de Electronic Enlightenment Project, Universidad de Oxford tomada de Dan Edelstein et al. 2010.


La correspondencia de Voltaire
A pesar de existir 19,000 cartas en la correspondencia de Voltaire, sólo se tienen datos de localización del remitente y el destinatario de un 10%. De alguna manera este mapa resulta engañoso, ya que el 90% de las cartas de la base de datos no se muestran, y se ha estimado que otro 50% de sus cartas no se han pasado aún a la base de datos. Pero si estudiamos a los corresponsales de Voltaire, se ha podido demostrar que la distribución cartográfica es en realidad bastante representativa.

Los autores destacan ciertos aspectos clave para hacer análisis de redes a partir de la visualización de datos espacio temporales.

La Comparación entre la correspondencia de Locke y Voltaire
Una de las primeras sugerencias que se recoge a partir de las visualización de esta redes de de correspondencia de la Ilustración, es que los autores resultan menos cosmopolitas de lo que aparentaban ser. Sin embrago, a pesar de que los datos están fuertemente concentrados en el área anglo-holandesa, la red de Locke por ejemplo, se extendía mucho más lejos, que la de Voltaire, ya que iba a parar a las colonias americanas y a la India.

Nota de autora: Pensemos primero como se define el concepto de “cosmopolita” los autores lo parecen  relacionar con la cantidad de distancia recorrida por la  misiva hacia distintos países, y ven una relación proporcional con la variable distancia y numero de países alcanzados, si esta es mayor, entonces hay un alto grado de cosmopolitización.

El Rango: Una variable de las redes de correspondencia
Distintas gamas se pueden analizar pensando de manera analógica con las redes ferroviarias, ya que estas tienden a dividirse o clasificarse como: regionales, interurbanas e internacionales, cada una de las cuales sirve a un propósito y una clientela diferentes. Por supuesto, ninguna de estas dimensiones son mutuamente excluyentes. Una red de correspondencia puede ser tanto global como regional, nacional y cosmopolita. Pero el resultado del análisis del estudio arroja mayor concentración en redes nacionales que en cosmopolitas o globales.

La Configuración: Una variable estructural de redes de correspondencia
Los autores destacan tres configuraciones principales: las axiales, arteriales y radiales

La configuración axial indica que alguien está escribiendo muchas cartas a muchas personas desde un lugar; normalmente, este lugar es una ciudad capital. En una configuración arterial, la mayoría de la correspondencia se produce siguiendo trayectorias importantes o “carreteras”. Cuando miras una red durante un período de tiempo prolongado, se tiende a exhibir una forma de paralelogramo, que describe la situación de escribir en un lugar mientras se viaja.

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Fig. 2.0. Imagen de redes axiales. CB Insights: (2015) “Where are large Media/Publication Firms Investing today tomada de Big Media Investment Trends

La configuración radial es la más cercana a la distribución ideal (o idealizada) en el trabajo de La República de las cartas ya que en general, sugiere que el corresponsal principal está escribiendo  pocas cartas a muchos individuos en muchos lugares. A veces se puede encontrar una configuración radial combinada con otra: por ejemplo, la red de correspondencia de Voltaire presenta una estructura axial y radial a la vez. (Ver Fig 3.0).

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Figura 3.0. Muestra la correspondencia de Locke en azul y en amarillo la de Voltaire
Sólo se muestran las cartas que tienen la información de lugar completa. Datos cortesía de Electronic Enlightenment Project, Universidad de Oxford tomada de Dan Edelstein et al. 2010.

La configuración radial es la más cercana a la distribución ideal (o idealizada) en el trabajo de la República de las cartas, ya que en general, sugiere que el corresponsal principal está escribiendo unas pocas cartas a muchos individuos en muchos lugares. A veces se puede encontrar una configuración radial combinada con otra: por ejemplo, la red de correspondencia de Voltaire presenta una estructura axial y radial. (Ver Fig 3.0).

Separando por temáticas y por la nacionalidad de los corresponsales
Aunque los datos de localización de toda la obra epistolar de Voltaire no están completos, se tienen buenos datos sobre sus corresponsales. Como se esperaba, la gran mayoría de ellos, el 70% son franceses, y una proporción similar de documentos se dirigen o vienen de  franceses. También se puede observar que los corresponsales ingleses igualaban en número a los alemanes o italianos, sin embrago Voltaire intercambiaba mucho menos cartas entre los británicos. (8 veces menos cartas con los corresponsales ingleses que con alemanes, por ejemplo).

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Figura 4.0 Desglose del total de la correspondencia de Voltaire por nacionalidad tomada de Dan Edelstein et al. 2010.

En la Figura 5.0 podemos apreciar una visualización de flujo de las correspondencia de Voltaire, donde se puede ver la el género del corresponsal, la nacionalidad por proporción y la ocupación o sector que del corresponsal así como la distribución de la producción total de cartas durante toda su vida. A lo largo de su larga vida, Voltaire continuamente mantuvo contacto con sus viejos amigos en París, muchos de los cuales habían ascendido a importantes posiciones de poder.

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Figura 6.0 Visualización de flujos tomada de Dan Edelstein et al. 2010.

La correspondencia británica
Una característica interesante de las cartas británicas de Voltaire es que sólo hay dos hombres con quienes el filósofo mantuvo un intercambio (relativamente) intenso. Everard Fawkener, un amigo de fechas anteriores a su exilio en Inglaterra ya quien dedica su tragedia Zaire. Fawkener intercambió hasta 23 cartas con Voltaire durante quince años, mientras que la correspondencia con George Keate dejó 38 cartas intercambiadas en el curso de veintiún años. Estos dos números juntos representan un tercio de todas las cartas británicas de Voltaire. Se podría decir que la relación epistolar de Voltaire con las grandes mentes contemporáneas inglesas es bastante insignificante: sólo escribió tres cartas a Jonathan Swift y dos a el poeta Alexander Pope, durante su exilio en Inglaterra. Después de su regreso a Francia, Voltaire no parece haber mantenido correspondencia con ningún inglés hasta 1763.

Análisis contextual
Para analizar el contexto social y la posición jerárquica de los corresponsales de Voltaire, los autores hacen una clasificación por el medio de transmisión de la información y el campo al que pertenece cada corresponsal  (permitiendo que cada corresponsal pertenezca hasta a tres campos distintos). Como esperábamos, gran parte de ellos formaban parte de la “élite social” o minoría selecta de la época. Pero para la sorpresa de los creadores de la visualización, aparecieron un gran número de funcionarios de estado – una indicación de la estrecha relación entre el movimiento de la Ilustración y el poder del Estado.

Finalmente los autores hacen una reflexión característica de la visualización de datos contemporánea, que se pueden comparar datos que aparentemente no tienen ninguna relación directa o física. Por ejemplo, ellos notan que a pesar de no tener ningún rastro epistolar documentado entre Benjamin Franklin y Voltaire, encuentran que los dos hombres tenían algunos corresponsales en común

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Fig. 7.0 Corresponsales en común de Benjamin Franklin y Voltaire

Bibliografía y Referencias 

Edelstein, D. (2010) Voltaire and The Enlightenment en Mapping The Republic of Letters, Stanford University. recuperado de http://republicofletters.stanford.edu/casestudies/voltaire.html el 20 de mayo 2017.

Imagen de redes axiales. CB Insights: (2015) “Where are large Media/Publication Firms Investing today tomada de Big Media Investment Trends en: https://www.cbinsights.com/blog/big-media-startup-investments/

Theirwork un proyecto de Mapeo comunitario

Loe Pool, Cornwall’s largest natural lake in the Southwest of England, has become a sacred place for a group of local residents, who have recently been mapping out their concept of environment. theirwork, an online experiment by designers Dominica Williamson and Emmet Connolly, demonstrates that the future of ecology is a local affair.

Liga al articulo original http://www.fourthdoor.co.uk/unstructured/unstructured_04/article4_6.php
recuperado el 23 de marzo 2017

theirwork is a community and user-driven adaptive development of an online map. As a prototype and experimental process it aims to promote the three core areas of sustainability: social, environmental and economic well-being. Providing an empty map where people can deposit information online, it shows how collaborative mapmaking is an important community activity that can drive change and be a tool for empowerment. The development is a highly agile, organic and living process based on constant communication and characterised by inclusion and local/individual relevance. It constitutes a sustainable online vehicle powered by sustainable communal activity. This online experiment draws on the themes from a number of movements, such as green map-making, sustainability, Open Source, folksonomy, visual qualitative research, and user-centred design. The theirworkpractice-based perspective aims to combine the potential of these movements.

theirwork
In paper-based and computer workshops co-developers jointly discussed their codes (tags), sharing their ideas of place on and offline.

The concept
The online community mapping process is a social, non-commercial enterprise based on one location – Loe Pool, a small freshwater lake suffering from the effects of pollution. To date about eighteen local residents have been involved as co-mappers, but the prototype experiment is open to everyone, so anyone can add to the map  (whether resident or transient visitor). The co-mappers, who become co-developers, have been using the lake environment in a number of ways, over a period of time – walking or running around the lake for leisure and pleasure, riding their bikes, fishing, drawing, picnicking, working. As participants in theirwork they assisted in the first stage of the process by walking, talking and recording their experiences, feelings, and sensory impressions, indicating why they were of interest to them. This provided the basis for marking places on the map. Data taken from the experience of spending time onsite or in the ‘real’ location provided the building blocks from which to construct the virtual location. Now that the surface map is ready, others can join in and add to it. The nature of the web-based interface allows anybody to access the project online when pointed to or when stumbled across. What is more, the interface allows rummaging, meandering, editing and adding to the map-based content.

The background
theirwork derived from a global movement called Green Map System. GMS promotes an eco-cultural way of making maps and is an organisation driven by ‘action and responsibility’. It encourages people at a local level, from any background and from anywhere in the world, to form teams of all ages. Together such teams chart the natural and cultural environments that exist in their streets, parks, rivers and other localities. Working together, these mapmakers gather data, develop designs for maps and finance map productions. The result is, ‘regionally flavoured maps that fulfil local needs, yet are globally connected’ in almost fifty countries. There are over 350 projects and over 250 published maps. The maps are globally recognised and connected because they use the same set of global icons – a Green Map system of shared visual language. The aim is to help people live a better, more sustainable way of life. Teams are increasingly creating online versions of such maps. Many of these are static web pages. Instead of a closed finite map, the theirwork designers wanted to provide an empty map where people could deposit information when online, allowing an ongoing, interactive development.

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theirwork draws on themes from a number of movements, such as Green Mapmaking, sustainability, Open Source, folksonomy, phenomenology and qualitative research.

In addition, theirwork wanted to create a map that was easier to maintain and easier to change than a printed or static web map. An up-dateable web map also enabled the creation of a snapshot history of a locale. In addition, creating the right atmosphere online allows the content-caretakers to listen to people as they use the map and as they start archiving data. They can watch and track how the map is used, its efficiency and the impact it is having. It becomes possible to find out whether the map triggers such positive effects as, for example, residents looking after a location better or at the very least, having raised awareness about it.

David Abram’s ‘The Spell of the Sensuous’ inspired the designers’ research and philosophy. Abrams calls for a re-habitation of place and body so that people can start inhabiting places like coastal forests and grasslands again. To do this, he says, requires action. And this action is successful when bioregional communities develop a language that is representative of the local ‘soundscape’ (prevalent sounds found in a particular space). A phenomenological approach was supported and reinforced by this angle of enquiry, and then re-introduced through an ethnographic, as well as a Green Map process of data collection and analysis. The participants were invited to take part in the project before it existed online. Before they typed, they walked, talked, drew and shared ideas. This approach meant that map-making and the power/knowledge that results from the act of creating a map could reach more people, and help more people ‘connect’ to their place. theirwork’s aim was increasingly to facilitate a more empowering understanding of the term sustainability. Bioregional mapping empowers individuals within their localities and gives them a clearer comprehension of sustainable ideas. From this position, theirwork has developed an innovative framework to help explore, de-centre, and re-frame the concept of ‘sustainability’, to generate new meanings and practices.

Liberation through adherence to ‘Openness’
Reflecting all the time and with purpose, theirwork attempts to set an example of project-based sustainable activity, using a sustainable vehicle delivering sustainable data. To meet this maxim it was fundamental to adopt an Open Source method of production (and licensing), in which key ideas are re-use, shared licensing and open content – these are computer software programmes where the source code is made available to anyone who may wish to study it and make derivative versions of it. This is in contrast to the usual computer software systems that exclude, restrict and prohibit derivative versions. The above prohibitive way of working is creating large virtual data piles that can only be altered, customised and improved by the exclusive few who have created the code or have access to the code. This can be related to other ways of digital working. For instance, too many images that can’t be re-used (due to copyright restrictions) are also leading to image-mountains. This type of digital material presence is yet another source of waste production. With theirwork (or a future, fully-fledged version of theirwork grown out of its infancy), one can learn things about a place, store information and then move on to the next place. One can keep walking and learning, working and sharing, as the source code and content is licensed so that others can access, use or change it, resulting in less data to be (re) made. The mantra reduce, reuse, recycle is fully incorporated here.

This way of thinking – future thinking or rather re-thinking is vitally important because until very recently much sustainability practice has been bound up in research-based institutes in the form of academic research or within mainstream government-based funding schemes. The scopes of these organisations has often been highly limited because they have frequently been too stretched or pre-occupied with the usual way of working, embodying standard computer systems, and are not simply motivated and educated enough to apply such practice-based sustainability at the ground level and on a day-to-day basis. theirwork, as an Open Source mapping example, is reaching towards “sustainable software”, implementing a green digital working practice or simply put, a greener way of working with software

In the context of theirwork, the implications of using sustainable software on a day-to-day and long-term project basis are still emerging. Crucially there is an “open” approach to planning and building the project. This openness means more than simply Open Source software licensing. It is the openness to allow the project to naturally find its own path to success; to avoid being overly deterministic, even dictatorial in the planning of a project, and to be instead open to new ideas, letting the project evolve and take its own direction, allowing access to anyone who wishes to get involved or move the project in a new direction.

Over time unexpected, but worthwhile results will emerge, results that would be impossible if a project was subject to the strict restraints of commercial software development. By working outside the confines of profit-driven commercial systems and outside set and established standards the mapping activity operates in a guerrilla-like way, exploiting the freedom to roam on a journey of discovery. These ideas are derived from the software world where Open Source software, allows anyone to adapt it to their own needs – basically do with it as they please. There is a rich ecosystem of software development that has grown out of this area, and there are many examples of successful software projects that could never have happened, or been sustainable, without this model to support it. Linux operating systems, one of the only challenges to the virtual commercial monopoly held by Microsoft with their Windows Operating System, is one example of this. This model, applied quite comfortably to software development here, can easily be applied to other models of production or organisation as well.

Political and philosophical directions influenced even the most technical aspects of the development of the project. The use of licensed mapping software (such as Google’s online mapping technology) was rejected in favour of a more open approach. Instead, bespoke software for representing and interacting with the on-screen map was developed. Thankfully, some Open Source programming toolkits were accessible that helped greatly in creating the software and meant that this intimidating task did not have to be undertaken from scratch. The work made available by others was used  -and built upon to realise the project’s unique vision – without compromising.

Another brick in the sustainability wall is that of Open Data. Ordnance Survey licensing issues are an excellent example of the bad and ugly counterpart of Open Data. By contrast, making data open, accessible and free encourages people to get involved without having to fear that their contribution will disappear into a black hole. By sharing the material that all of us can contribute, and by putting it into the public domain, widespread engagement is facilitated and encouraged, the quality of the material improves exponentially, opening up excess spare time for new developments. Growth potential – the much-hyped buzzword in business parlance – takes on real meaning.

The building blocks

Roaming
To achieve the degree of openness and communal co-development that enables co-mappers to participate in steering the concept of the project, it was important to let them ‘roam free’ after delivering an induction to the process in a first focus session. The co-mappers then revisited the lake as part of the theirwork project, aiming to make the ‘world into a home’, re-experiencing the importance of the place through texture, silence and sound, image and emotional experiences. The act of walking and recording walks became an important area for each co-mapper. The ‘type of walk’ each co-mapper liked to do became an integral part of data collection and data analysis. The co-mappers were helped in tracking the walks; sites of interest, favourite places, memory spots, stories connected to a place, objects, plants and animals were noted using cameras, notebooks, a GPS unit and Dictaphone.

Tracking
The co-mappers were involved in creating the base map of the lake as well as in the creation of the content for the base map. To do this theirwork walked around the perimeter of the Cornish lake with a GPS unit (Global Positioning System), recording track points of the path, taking photos for reference and subsequently transferring this data to a computer. At any stage, this base map can be reviewed and changed by co-mappers. They have now become co-developers. Currently the only way to mark a place on the map is by way of entering a geocode (a latitude and longitude figure), rather than just dropping the place of interest onto the map – over time the goal is to change and improve this, because the core idea is to let people add data of personal relevance, to tell others why they feel the place is important, in short to share their innermost feelings about their locale. In time, snapshots of history can be built up as people add their photographs or drawings, and eventually sound may also emanate from the map or its markings. Continuous change as an inherent element of theirwork based on user-interactivity makes online-mapping a site of user empowerment, by the user for the user.

Coding
To help collect, translate, share and code the data, a loose framework of qualitative enquiry was developed based on Douglas Ezzy’s multi-disciplinary approach. He believes multidisciplinary approaches to qualitative research are integral to good ethnography and theirwork was influenced by his way of working with conversation and text. theirwork introduced co-developers to qualitative coding methods as a way of creating open collaboration that was down to earth and easy to relate to. The framework used open and closed questions. Answers to open questions, such as “What do you feel about the lake?” were geo-tagged. Adhering to Ezzy’s recommendation of a participatory-grounded ethnographic approach to data collection, theirwork fitted into each co-developer’s agenda.

To capture the essence of informal walks – like was it a sunny, cloudy, windy or rainy day? Dictaphone recordings were transcribed. Some of the codes that developed from the walks were words such as rocks, water, agriculture, birds, meditation, trees, fields, memories, fish, events. They originate from sentences by eight different people, referring to their direct interests around the lake. In a paper-based workshop co-developers then jointly discussed the codes, shared their record of the walk from memory and grouped their memories into shared title codes. Importantly, qualitative data became coded by the co-developers, not by some distant and ‘removed’ ethnographer.

Tagging
The next step and an important part in the puzzle of mapmaking is how to categorise the collected data. In fact, with the coding that had taken place categorisation had already started to take place. Tags were ready-made for the map interface. A starter kit had been created, which effectively introduced the co-developers to tagging or folksonomy. Folksonomy is an internet-based information-retrieval methodology. It aims to make a body of information easier to search, discover, and navigate over time. A well-developed folksonomy becomes a shared vocabulary that is originated by, and familiar to its users.

Using this folksonomic approach theirwork tackled the question of what a sustainable model of group data classification actually is? Green Maps have encountered this problem. Setting criteria for what should appear on a map immediately amounts to editorial control. If this control is strong, it results in the exclusion of data that some people feel is important, and counters the idea of openness. If free reign is permitted, the end result may lack structure and may collapse into chaos. theirwork was keen to give co-developers as much personal choice in terms of content as possible without jeopardising a final map that would still show a coherent picture. This involved discarding any notions of hierarchical classification, and instead allowing co-developers to tag their data with keywords to describe it instead. A data point has many keywords pinned onto it instead of just being placed into a single category. This actually opens up the process significantly and leads to a much more creative way of adding data. Users now have the freedom to use the map in ways that may never have been thought of in the first place – one of theirwork’s major goals.

Computing
Workshops have played an important part in the process, from the introductory focus session through to the paper workshop, which set the stage for a computer workshop. The computer workshop tested the beta software framework. Co-mappers were by then able to teach each other how to use the software framework. They put marks on the map using latitude and longitude figures supplied from the archive of their walks. They tagged their marks efficiently and with ease, having been introduced to the concept of folksonomy in the paper workshop.

The theirwork designers listened carefully to co-developers views, feelings and ideas for the future of the software. When things started taking shape onscreen the mood in the workshop room was electrifying: everyone suddenly watched their places appear on the map and all the efforts and concepts that must at times have seemed utterly puzzling started to make sense. Meeting the designer Emmet on web-cam, as he fixed technical problems from Dublin, was another exciting moment. Everyone in the room was totally thrilled when tags suddenly got bigger than others – realising the connection of frequency of use, when others shared their tag. More workshops and more walks were requested – theirwork co-developers had caught the mapping bug.

The future
Far from being content with daytime mapping, already full moon walks have taken place – creating, recording and archiving night-time words and night-time drawings. In addition to the recording of every day walks and conversations, co-developers also requested specialist events. The first butterfly foray has taken place, and bat and moth parties and sea-mapping events are in the pipeline.

The theirwork designers regard this as testimony of the project’s success so far, and in the name of ‘sustainability’ more paper and computer workshops are being planned. A resource workshop is under development. This will introduce co-mappers to a number of tools such as RSS feeds, flickr functions, book marking libraries and forum functions (feed://theirwork.org/blog/feed > http://flickr.com/photos/theirwork/sets > http://del.icio.us/theirwork > http://theirwork.org/forum)

Establishing a counterforce to commonly established protocols and thinking on a small-scale local level, is success in itself. Enhancing a somewhat taken-for-granted experience of local landscape through developing a shared consciousness of one’s closest surroundings is an added bonus. What gives the greatest satisfaction is to see community activity turning guerrilla activity and achieving sustainable results quite apart from the pleasure of seeing participants’ enjoyment in the mapping process, which has given them a heightened awareness of their locality. They now see the old environment with new eyes.

What is important here is that the mapmaking process continues (is sustainable) and is grounded in multiple perspectives. Multiple voices and autonomous experiences are documented via first person sensory experience and through a community’s felt experience of landscape. theirwork is not just about walking around and making a map, it is about a collective digital notebook or diary – a storage box and a place of reflection. In a sense theirwork is about giving room for place in varying ways, so that it can become valued and brought into a shared consciousness. Encouraging actual bodies to walk, talk and record experiences in real-time space is creating a highly personalised, visual, kinaesthetic, emotional, sensory and tactile copyright-free bioregional map. The question now is how sustainable is it to grow and roam the project elsewhere?

Project Details

Map: http://theirwork.org

Blog: http://theirwork.org/blog

Links

Green Map: http://greenmap.org

Green Atlas: http://greenatlas.org

Loe Pool: http://en.wikipedia.org/wiki/Loe_Pool

Open Source: http://www.opensource.org

Authors
Emmet Connolly is an interaction designer living in Dublin. Dominica Williamson is a freelance artist and designer working in the field of digital design and sustainability and is based in Cornwall.

Contact
dom@theirwork.org
emmet@theirwork.org
The theirwork designers would like to thank all the co-developers who have been involved in the project so far, and to those who supported early R&D, and to all those in Green Map System.

 

Atando cabos en términos de visualización y Cognición

Les dejo mi presentación del seminario de REMO del pasado miércoles,  sobre un artículo de Bruno Latour del 1986 donde nos plantea prestara atención en los dibujos, diagramas  o dispositivos que surgen a partir de la practica científica que dirigen la manera en que la información se transforma en inscripciones.

Estos artefactos que él llama móviles inmutables son los que permiten la movilización de recursos informativos a través del espacio tiempo y como a partir de ellos podemos entendernos entre disciplinas.

Latour, B. (1986). Visualisation and Cognition: Drawing Things Together. In Knowledge and Society Studies in the Sociology of Culture Past and Present, 6 (0), 1-40. Greenwich, CT: Jai Press.

Y por eso, no nos quieren a los publicistas ni a los diseñadores.

De verdad, ¿Cuándo vamos a dejar de engañarnos? a nosotros mismos.

Les cuento una anécdota totalmente ordinaria, pero que me llena de rabia. Resulta que estamos tratando de hacer licuados para las hijas en la mañana que van con tanta prisa a la escuela y buscamos un yogurt SIN AZUCAR –que por cierto es una hazaña para encontrar en el supermercado hoy en día, a excepción del de Alpura. Cuando me refiero a SIN AZUCAR por lo menos espero que el yogurt tenga un sabor “acidito” para que yo le agregue un poco de miel o mascabado, pero que no empalague. No soy nutrióloga, sólo  soy una diseñadora, pero mi paladar alcanza a distinguir cualquier endulzante en los productos lácteos. (Quizás no tanto para detectar el de la leche).

Bueno pues resulta que mi esposo fue al super y compró VITALÍNEA de Danone que como podrán aprecian el la foto el empaque dice “DANONE”, “Vitalínea” “SIN AZUCAR” y abajo de este encabezado bastante grande con letras cursivas dice “Natural”. Bueno el caso es que ya llevamos varios días dando este yogurt a las hijas, con un poco de miel. Y hoy que decidí probarlo, me doy cuenta que sabe super dulce, de hecho mi paladar encuentra un sabor parecido el que “deja” los productos “light!!! que odio, desde la “Coca Zero” hasta cualquier que lleve un endulzante artificial o natural como “stevia”.

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El caso es que si usamos el sentido común, queremos un yogurt sin el sabor dulce o endulzantes, (no importa si se llama, azúcar, sacarosastevia o que se yo).  pero lo común es pensar que uno que dice en su etiqueta “SIN AZUCAR” haga el trabajo. Y bueno les sigo contando el leer los ingredientes me encuentro con La tabla nutrimental que dice, por cada porción de 125 g, que le hemos dado a las hijas, NO tiene Azúcares añadidos pero si tiene 7,5 (g)  de Azúcares.

¿Qué Azúcares?
Leyendo el texto de los ingredientes, más abajo, creo que lo que le hemos estado dando a nuestras hijas en las mañanas es una mezcla de:  jarabe de maltrodextina, almidón modificado, acesulfame K y sucralosa, más una pequeña dosis de miel, o sea lo contrario a mis expectativas de evitar los cereales.

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Ahora desde el punto de vista del diseño, me debí dar cuenta que el lema “SIN AZUCAR”, es de color cyan, lo que equivale según el gradioso libro de María Acaso, “El lenguaje visual”, que es como se comunican las categoría de light, en nuestro contexto, y el color morado, también avisa al consumidor que es un producto lácteo light. Pero que creen, yo no compré el producto, lo compró mi esposo (quién también es diseñador) e iba buscando un yogurt sin azúcar y nosotros nos preguntamos, los diseñadores del empaque sabrían lo que están haciendo o ¿Sólo hicieron la “traducción” de lo que hace la competencia para vender más?. Qué falta hace una investigación centrada en las expectativas del usuario y no una para ganarle a la competencia.

Y este enojo que me lleva a escribir esto, es una denuncia tanto para la compañía Danone, como para la agencia que le lleva la publicidad, y un llamado a mis colegas diseñadores de información, quienes trabajamos  para que que las personas reciban información “clara y transparente” pero sobretodo cuya labor trata de empatar “la expectativa” de un producto con el producto mismo y no trabajamos para mostrar conceptos dudosos y complicados “enmascarillándo” la información para que la gente compre.

Así que si la próxima vez nos piden un trabajo así, pensemos que es lo que la gente espera y si el producto realmente cumple con esa tarea y por lo menos lo mas ético es hacérselo saber a nuestros clientes. Aunque la NORMA diga lo contrario.

La ultima pregunta que va mas para mis estudiantes de diseño: Como tendría que ser un empaque menos engañoso y turbio, es decir más congruente con la expectativa del consumidor. Podría decir “SIN ENDULZANTES”? y podría tener una tabla nutrimental más sencilla y legible.

Bueno he dicho… GRACIAS  por leer.

 

 

Infografía de lo clásicos de la Sociología

Ahora que estoy adentrándome al estudio de las Sociología, con gran interés noto que ciertas filosofías, metodologías y teorías que damos por sentadas en el diseño, vienen de grandes pensadores y escuelas con mucha tradición, sobretodo mucha reflexión y producción de obras que son como semillas que se han encargado de germinar en la mente de otros pensadores.
Así es que con el propósito de obtener un entendimiento de la teoría sociológica y la relación de las ideas de los grandes sociólogos modernos con el contexto histórico de sus obras, así como la influencias de ese pensamiento, tomé la clase de Teoría Social con el Dr. Jorge Galindo en el posgrado de Ciencias Sociales y Humanidades en la UAM Cuajimalpa, e inspirada en el trabajo de la ilustradora Wendy Macnaughton, realicé apuntes visuales en cada clase con mi tableta, (iPad) en el programa Adobe Ideas) y después sinteticé esta información en Adobe Illustrator, dando como resultado la version 1.0 de esta visualización.

La infografía que presento a continuación, muestra una linea de tiempo en 4 colores de las principales corrientes de pensamiento destacadas dentro de la clase: El Positivismo, Marxismo, Funcionalismo-Estructuralista y Propuestas Alternativas. La intensidad del color muestra como e apogeo de dicha forma de pensamiento, mientras que cuando el color se atenúa, significa que va perdiendo fuerza o vigencia dicha corriente. En cada carril se muestra eventos representativos y como si fueran lineas de las estaciones del Metro, estas desembocan en cada autor. Por otro lado, analizo las influencias de pensadores y filósofos de cada autor y en los escritos a mano alzada trato de mostrar un resumen de lo comentado en clase y las lecturas que hicimos, así como sus obras mas destacadas y algunos diagramas sintéticos, expuestos en la clase.

Me hubiera gustado agregar mas material de mis notas, pero es difícil ya que fue un trabajo de un trimestre completo de una maravillosa y muy recomendable clase.

Proceso

Como todo gráfico informativo el objetivo es la eficacia comunicativa es decir que contempla que una persona o usuario, utilice la información por lo que el proceso involucra una primera etapa de recopilación de datos, codificación visuo-textual y por el otro ese usuario debe decodificar la información e interpretarla.

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Infografía Los clásicos de la Sociología v1.0 por Nora Morales 

Por lo que, es de extrema importancia, validar esta información que comparto hoy con ustedes de la primera versión (1.0), misma que a su vez está siendo revisada y espero tener una segunda versión muy pronto. Esta versión será utilizada como material de apoyo para los alumnos de licenciatura de Ciencias sociales y por supuesto me gustaría saber que piensan de ella y como la mejorarían, se aceptan sugerencias y observaciones para una segunda y posiblemente, tercera versión. Planeo una publicación impresa para mediados de esta año ya validada como material de apoyo. (les aviso a los interesados).

Creo que este de  ejercicio de participación del diseño de información nos puede permitir  reflexionar y explorar distintas corrientes del pensamiento, desde una perspectiva interdisciplinaria. Para los que formaron parte de la clase les puede ayudar como un soporte gráfico para recordar los contenidos de la clase y  para los que no formaron parte de ella, es una invitación a echar un vistazo a lo que ocurrió en el trimestre de otoño del 2016. Pero todos están invitados a mantener un diálogo a partir de este medio.

Me despido con una definición de Alberto Cairo sobre  la visualización de la información:

“La visualización de la información es una tecnología plural, que consiste en transformar los datos en información semántica, por medio de una sintaxis de fronteras imprecisas y en constante evolución, basada en la conjunción de signos de naturaleza figurativa y otros de naturaleza abstracta”.  (Cairo

Como fuentes de información además de el profesor de la clase, me apoyé de estos textos:

Joas, H., Knöbl, W., & Skinner, A. (2009). Social theory: twenty introductory lectures. Cambridge, UK ; New York: Cambridge University Press.
Thorpe, C. (2016). El libro de la sociología. Tres Cantos, Madrid: Akal.
Bibliografía de esta entrada.
Cairo, A. (2011). El arte de lo funcional: infografía y visualización de información. Madrid: Alamut.