Atlas del Fin del mundo

Una querida amiga me mandó esta liga a un proyecto maravilloso  que les recomiendo se tomen el tiempo de explorar. Se trata de un trabajo realizado por el Departamento de Arquitectura de Paisaje de la Universidad de Pensilvania (UPenn) Richard Weller, Claire Hoch y Chieh Huang. Donde nos muestran el “Atlas del fin del mundo” (ojo no se alarmen no se refiere a terremotos ni cataclismos, sino a que es un análisis  del estado del uso de la tierra y la urbanización en las bio-regiones más amenazadas de la Tierra. Los autores miden la cantidad de áreas protegidas a través de 36 zonas de peligro de biodiversidad en comparación con los objetivos de las Naciones Unidas para el 2020; e identifican hacia dónde se desarrollará el futuro crecimiento urbano en estos territorios y cómo impactará a las especies amenazadas.

La sección de MAPAS MUNDI muestra 44 mapas temáticos relacionados con el tema general de la biodiversidad global en la época del antropoceno

De hecho esta sección toca un punto muy importante en términos de representación espacial que parte de la reflexión en el debate de la proyección cartográfica, el cuál puede parecer anticuado ya que el retratar un mundo dinámico en una imagen bidimensional estática es en sí un concepto antes preocupaba más a los creadores de los mapas. Sin embargo, hay que observar que cada mapa que se genera hoy, está desfasado desde el mismo momento de su creación, y a medida que avanzamos en una era de nuevas tecnologías como:

  1. los sistemas de posicionamiento global (GPS)
  2. la teledetección a partir de sensores remotos
  3. la visualización en tiempo real
  4. la creciente capacidad para transmitir datos a computadoras personales de manera económica

El viejo problema de la distorsión de los mapas bidimensionales se vuelve relativo y a lo que debemos prestar atención es que el futuro de la cartografía – lo que los autores llaman cartografía ecológica – no radica en imágenes bidimensionales estáticas sino en el flujo temporal de la visualización como tal y el poder transmitirlos en medios web, que es el objetivo final que quieren alacanzar a travez de la plataforma al rastrear la evolución de estas zonas activas de todas las 867 ecoregiones del planeta en tiempo real.

Otra sección que vale la pena revisar, es la de DATASCAPES que muestra 11 visualizaciones diseñadas para entender cantidades que de otro modo son difíciles de comprender, como en el caso de las emisiones de carbono, el crecimiento urbano, la producción de alimentos. Me encantaría pensar algo así, pero con datos de America Latina.

La sección de FACTS and DATA  explica los dos índices de rendimiento utilizados por los autores: el primero ofrece el ranking estadístico de las 142 naciones que presiden estas zonas activas biológicas del mundo. Este índice ubica a estas naciones en función de: niveles de corrupción, desempeño ambiental, estado de planificación de la biodiversidad y su biocapacidad nacional en relación con la huella ecológica. El segundo ofrece un rápida estadística del rendimiento de cada zona en cuanto al alcance de los objetivos de la ONU y el número de ciudades de cada zona que de acuerdo a su análisis,  están en peligro de impactar la biodiversidad.

México aparece en el lugar #41 de corrupción con un 95 de 168, junto con Armenia y Filipinas y un índice ambiental de desempeño de 67/180, con un plan de biodiversidad nacional del año 2000 y evidencia de uso espacial de dicho plan. Con una Biodiversidad de 1.3 y huella ecológica de 2.9, ocupando 3 zonas activas y la de Mesoamérica abarca 31/31 ciudades.

world-map-seismic_winkel3-01

Earthquakes (magnitude)

< 5.0 >>>>> 9.0
  Volcanoes 1,540 from the
Holocene Period (past 10,000 years)

Age of the Ocean’s Lithosphere
0 >>>>>> 280 million years
  Zonas activas

Termino con este mapa del sistema terrestre determinado por la litosfera de las 7 grandes placas tectónicas que tienen un promedio de 100 kilómetros de espesor y que continuamente están empujando hacia arriba las cadenas montañosas y envuelven los suelos del océano en lava. A lo largo de miles de millones de años, conforme  la tierra se enfría lentamente, estas fuerzas han formado la topografía terrestre y la batimetría marina, que moldea el clima, la distribución de las especies y finalmente la cultura humana de nuestro planeta.

Finalmente esta investigación tiene tres grandes hallazgos: el primero es que la mayoría de las ecorregiones de las zonas activas están muy por debajo de los objetivos de las ONU para 2020 en materia de tierras protegidas; el segundo, se proyecta que casi todas las ciudades de las zonas activas seguirá extendiéndose de manera no reglamentada hacia los hábitats más valiosos del mundo; y por último, sólo un pequeño número de las 196 naciones que son parte en el CDB aparentan una escala apropiada de planificación del uso de la tierra que ayudaría a conciliar los valores internacionales imperativos en la conservación con la economía local.

Richard J. Weller, “Atlas for the End?” in Richard J. Weller, Claire Hoch, and Chieh Huang, Atlas for the End of the World (2017), http://atlas-for-the-end-of-the-world.com.

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